Los tareas de labranza de los arrozales han finalizado. En los campos aún pueden verse charcos diseminados por aquí y por allá, vestigio de una inundación controlada que se repite cíclicamente. Las acequias que suministran el agua se encuentran a muy bajo nivel, como se puede apreciar por el fondo cenagoso y reluciente al sol de la mañana. El mismo paraje, la misma luz... y el mismo viento que el sábado pasado. Un paraje éste, de El Tremolar, en el extrarradio de Valencia, que ofrece numerosos encuadres pictóricos.
