Esta mañana de sábado ha llamado mi atención el bello contraste de luces y sombras en el puerto de Silla. Las barcas que surcan la Albufera han quedado para mejor ocasión -salvo ese discreto y nostálgico testimonio de la barca volcada y abandonada en tierra-. Los días previos han sido de agua en la costa y fuertes nevadas en el interior. Las intensas sombras de las acequias y fachadas tenían tal fuerza que las ha hecho merecedoras de esta acuarela.
