Aunque en un primer momento puedan suponer un obstáculo para la pintura al aire libre, las inclemencias meteorológicas aportan su particular policromía de colores al ambiente que nos rodea, a la vez que presentan nuevos retos pictóricos. Es el caso de la mañana en la que he pintado esta acuarela en el puerto de Valencia. Una fuerte borrasca ha hecho su presencia sobre el Mediterráneo y ha agitado de manera considerable sus tranquilas aguas. Incluso ha "coqueteado" con los pinceles y ha dejado su discreta huella en el papel.
Acuarela pintada en papel Arches, de grano fino, y con unas dimensiones de 31 x 41 cm.
