No es frecuente otorgar al suelo el protagonismo pictórico, pero la policromía que tenía bajo mis pies me impulsó a pintar esta segunda acuarela de la mañana, con unas aguadas rápidas y ricas en color y por la parte posterior de otra acuarela que no había llegado "a buen puerto", y que previamente había troceado. En fin, otra experiencia.
