Es un momento de gran belleza. Ni los edificios, ni los vehículos, ni el mobiliario urbano consiguen restar belleza a una puesta de sol. Esta acuarela ha sido un intento de reflejar ese momento en la gran ciudad. Gracias a la fotografía he podido evitar una espera, que hubiera sido larga para captar un momento tan fugaz. Acuarela pintada en papel Sennelier, con unas dimensiones de 26 x 36 cm.
