Si por algo se está caracterizando este invierno valenciano es por la bonanza en las temperaturas y la luminosidad de sus días. Aunque durante los dos últimos ha disminuido ésta a consecuencia de la entrada de humedad con el viento de Levante, el sol sigue luciendo con intensidad y propicia contraluces enormemente atractivos desde el punto de vista pictórico. He intentado retratar uno de ellos en el ya familiar paraje de El Tremolar, rincón pequeño pero generoso en encuadres.
