Ni siquiera el imponente muro del siglo XVI que se ofrece a nuestros ojos pudo contener las aguas de aquél embravecido río Turia que, en un ya lejano 1957, anegó y arrasó la ciudad de Valencia como si de un tsunami si tratara. Su viejo cauce es hoy un frondoso vergel que oxigena esta bella y luminosa ciudad. Con esta acuarela de la avenida del Pintor López que comunica las históricas Torres de Serranos con la glorieta, y que tiene en la iglesia del Temple un punto de referencia preciso, les dejo hasta una próxima cita.
El visitante encontrará en este blog una selección de mis acuarelas sucintamente comentadas, y una lista de blogs y páginas web sobre pintura, literatura y religión, pues no en vano considero el arte como una manifestación del poder creador de Dios, que ha dotado al hombre de la capacidad de plasmar la belleza que le rodea. Para conocer al ser humano con sus ilusiones y esperanzas, y por ende, a su Creador, incluyo esos enlaces.
