Amenaza de lluvia en esta salida pictórica por los arrozales valencianos; amenaza que se materializaría pocas horas más tardes, y además, con generosidad. Y entre los colores pardos, verdes y violáceos del paisaje, la mancha amarilla de la fachada de una de las numerosas viviendas que pueblan la huerta de Valencia destacaba sobre todo lo demás. Y así de llamativa la plasmé.
