y ¿por qué de Septiembre? Los veraneantes han vuelto a sus casas, a sus domicilios habituales, y los lugares de veraneo han recuperado su ansiada tranquilidad, esa tranquilidad tan necesaria para el noble arte de la pintura. Nos encontramos en la playa de El Saler, en una urbanización cuyas edificaciones guardan cierta semejanza con otras que pueblan el Norte de África. Sólo algún bañista y alguna que otra familia de las que habitan estas casas son testigos de nuestro trabajo. La acuarela la he pintado en el papel habitual, con unas dimensiones de 31 x 41 cm.
