Me ha parecido que podía ser un buen título para esta acuarela pintada en uno de los pocos días del año que amanece en Valencia con cielo brumoso o nublado. La barca no tiene arreglo. No está en un varadero, sino abandonada, rota y cubierta de hierbas: en el decir popular, para el arrastre. Una imagen melancólica en un invierno por lo demás benigno. Acuarela pintada en papel Arches, de 300 gr., y formato 28 x 38 cm.
