Con esta bella estrofa concluye el himno de la Coronación de la Virgen de los Desamparados, Patrona de Valencia. Me ha parecido el título más adecuado para esta acuarela que pretende rendir un modesto homenaje a la Madre de todos, no sólo de los valencianos. Como no es posible pintar en directo -la Basílica es uno de los sitios más visitados de Valencia-, he tenido que recurrir a la fotografía y a las entrañables sentimientos que las visitas a la Virgen despiertan.
Acuarela realizada en papel Arches de 300 gr., con unas dimensiones de 38 x 53 cm.
