Es habitual en los Pirineos, especialmente a partir de la segunda quincena de Agosto. Mañanas con cielos limpios y esplendoros; mediodía con nubecillas marcadas; atardeceres con tormentas de mayor o menor intensidad; anochecer nuevamente despejado. En esta acuarela he procurado captar ese momento en el que las nubes van cubriendo el cielo, y el sol pugna por colarse, creando grandes contrastes entre las zonas iluminadas y las sombreadas. El resultado, un paisaje precioso y pictórico. Acuarela pintada en papel Arches, con unas dimensiones de 32,5 x 43,5 cm.
